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Culturas indigenas

    Los Piapoco
    Se encuentran diseminados en pequeños grupos a lo largo de la frontera con el Guainía de Colombia y el Izana de Brasil. Por su idioma son de origen Arawaco, comprenden los 1.291 habitantes en Venezuela. Característico de ellos es lo bien organizados con sus comunidades y lo bien elaborado y abundante de sus artesanías.
    Los Puinabe
    Nativos de la región colombiana de la hoya del Guaviare, son independientes. Han ingresado a Venezuela por la zona de San Fernando de Atabapo, ubicándose algunos de ellos en el Atabapo, otros se han extendido Orinoco arriba desde la boca de Atabapo hasta la boca del Ventuari, y por último en Manapiare y cerca de Puerto Ayacucho, completando un número de 665 habitantes. Sus comunidades son muy ordenadas y limpias.
    Curripaco
    Originarios del río Guainía, Colombia, pero paulatinamente se han venido extendiendo al estado Amazonas por las cuencas del Guainía y el Atabapo, encontrándose familias de este grupo en casi todos los sitios de los ríos mencionados, así como en el Orinoco hasta el Ventuari. Se les agrupa como Arawacos. Se encuentran en número de 2.585 asentados en tierra venezolana; se movilizan con facilidad.
    Baniva
    Actualmente están reducidos a Maroa y sus alrededores, ya se han transculturizado y cruzado con los pueblos vecinos; algunas familias se han ubicado en San Fernando de Atabapo y pocas han llegado hasta Puerto Ayacucho, así como también Orinoco arriba en Trapichote, Macuruco, Liratare, La Esmeralda, Gallo, Laulau. Pueden tener unas 1.192 personas muy diseminadas. La célebre vía Yavita-Pimichín o camino de la montaña, donde murió el sabio Michelena y Rojas y por donde también pasó Humboldt, también es considerado territorio Baniva.
    Entre los Caciques que se recuerdan de este grupo están: Maruwa, Yavita, Tucuparí, Yabinape, Payema, Uachúpiro y otros.
    Warekena
    De este grupo étnico quedan en la actualidad pocas familias sobrevivientes, 420 habitantes viviendo en condiciones precarias en los pueblos de Guzmán, las Isletas y Maroa, principalmente.
    Baré
    Este gran pueblo habitó ambas márgenes del Río Negro, desde el caño Tirinkín (Guainía). bajando hasta cerca de Cucui, en Brasil. Las poblaciones de San Carlos, Santa Rosa de Amanadona, Santa Lucía y otros sitios allí ubicados, fueron fundados por gentes de esta raza inteligente y trabajadora, como el Cacique Remigio Tapo, fundador de Buena Vista en el Casiquiare, Rosa Laya en Tirinkín, Joaquín Bolívar, Cacique y brujo famoso en Santa Rosa de Amanadona, Carlos Mabajate en Santa Cruz, Atabapo, etc.
    Parece ser que en el río Xie, Brasil, paralelo y al oeste del Río Negro, queda un grupo que se mantiene bastante puro, conservando además su interesante idioma. Se calcula que hay 1.136 habitantes aproximadamente en la Hoya del Río Negro y en poblaciones alejadas como San Fernando de Atabapo y Puerto Ayacucho.Sus culturas están muy intervenidas y casi desaparecen ante el impetuoso avance de la civilización.
    Entre los grupos aborígenes que pueblan la parte Norte del Amazonas tenemos:
    Yabarana
    Este grupo que en otros tiempos ocupó el inmenso territorio desde el bajo Ventuari, los valles altos de Manapiare en la cuenca del río del mismo nombre, hasta límites con el Estado Bolívar, ha quedado reducido a pocas familias -237 habitantes-, ubicadas en los ríos Parucito y Manapiare, también en la población de San Juan de Manapiare.
    Están bastante mezclados con los Piaroa de esa zona, cuyo idioma también hablan. Su mitología es de una belleza imponderable. Este pueblo, cuyo idioma hace que lo agrupemos entre los Caribe, durante siglos ha mantenido luchas pacíficas y también violentas para sobrevivir; primero contra los Caribes, contra tratantes de esclavos aliados de los piratas holandeses; por si fuera poco, en los primeros años del siglo XX fueron muy duramente tratados cuando estuvo en su apogeo la explotación del caucho y el balatá.
    Piaroa
    Nación de unos 11.915 habitantes, su admirable vida primitiva transcurre entre la caza, la pesca y la recolección; desarrollan una agricultura de subsistencia por el común método de conucos, aunque en los últimos años están incrementando la producción agrícola y artesanal -la cual es muy solicitada- con fines comerciales, especialmente, aquellos grupos que habitan en las cercanías de centros de consumo, como San Juan de Manapiare y Puerto Ayacucho. Son notables cazadores, teniendo fama como fabricantes del mejor curare con que envenenan los dardos de su cerbatanas.
    Ocupan un extenso territorio, toda la serranía de Sipapo incluyendo las hoyas del río Sipapo, ríos Marieta, Camani, Manapiare, como también los ríos Parguaza, Suapure y Cuchivero del Estado Bolívar. Este grupo ha sido muy diezmado por el catarro y otras complicaciones bronco pulmonares que han hecho desaparecer aldeas enteras. Son fieles observantes de las estrictas leyes naturales y sus arraigadas creencias religiosas. Ellos se llaman Deyarwa, gente de la montaña.
    Es característica la casa comunal o shuruata, considerada como una verdadera obra de arte en su arquitectura primitiva, es un cono de redondeadas y armoniosas líneas, cuya base ancha descansa directamente en el piso, con solamente una puerta y una claraboya en el techo, construida toda con sólo madera, hojas de palmeras y bejucos o lianas, se dice que es cerrada como la sicología de este pueblo introvertido y pacífico por excelencia.
    Maco
    Parientes de los Piaroa, se llaman Uirú y prácticamente están siendo absorbidos por aquellos; hablan una especie de dialecto Piaroa. Los encontramos diseminados por los afluentes del Ventuari: Guapuchí, Yureba, Parú, Iamara, Marueta. Aunque muchos cuentan a algunos Maco como de la tribu Piaroa, se calcula que aún quedan unos 300.
    Hoti / Joti
    Conocidos también como Chicamo, Schicana, Yuana y Waru-wa-ru constituyen un sólo grupo que se autodenomina Hoti, que significa “persona“ con sentido individual y “pueblo” en contraposición con otros grupos. Los adultos se nombran “udi” que quiere decir “grande”. Viven al suroeste del Estado Bolívar y el noreste del Estado Amazonas. Son cazadores, recolectores y conuqueros, cultivan plátanos y maíz. Tienen paravientos por vivienda, cubiertos con hojas de platanillo de cucurito. Disponen del temible curare. Son muy buenos artesanos: hacen ollas de barro, tejen guayucos y chinchorros; realizan trabajos en madera, fibra y corteza de árbol, bambú, piel, semillas y conchas. Su número se calcula en unos 661 habitantes.
    Makiritare
    Este grupo étnico de origen Caribe, denominado más propiamente Ye'kuana, es ahora un pueblo pacífico, pero su historia relata también heroicas luchas libradas en defensa de su territorio y de su libertad, contra los Conquistadores, contra otros grupos Caribe y aún contra los Waica en épocas más recientes.
    Se llaman a sí mismos Deyaruá que quiere decir “señor dueño de la selva”. De acuerdo con Johannes Wilbert, se conocen tres subtribus de los Makiritare: “Los Mayoncon del Paragua y Caura, los Ye'kuana del Erebato y Ventuari y los Cunuhana del Cunucunuma”. Según el censo de 1992 se les calcula en 3.632.
    Viven en los estados Bolívar y Amazonas esparcidos a lo largo de los ríos Ventuari, Amazonas y Caura, así como en los tributarios. Entre sus oficios más resaltantes está el de fabricar famosas embarcaciones de una sola pieza (curiaras o bongos); un bongo de un árbol grande puede medir 20 m de largo, con una capacidad de unas 10 toneladas; en sus cuadrillas de fabricantes de canoas, dicen que están los más hábiles curiareros del Amazonas, verdaderos maestros.
    Pueblo de gente muy fuerte, hacen travesías por selvas y ríos que duran hasta seis y más meses caminando intensamente, de esta manera visitan los lugares más lejanos.
    A la cualidad de grandes navegantes se agrega la de ser habilísimos comerciantes. Los que habitan río arriba mantienen menos contacto con la población criolla, que los que habitan río abajo.
    Son pescadores y cazadores superiores, recolectores y agricultores de corte y quema, hacen casabe -tortas de harina de yuca amarga-, poseen el famoso curare, fabrican cestas.
    Son individuos verdaderamente robustos al igual que sus mujeres; pueden llevar por las más intrincadas selvas sin caminos, durante muchos días cargas sobre sus espaldas de 40 a 50 kgs.
    En el territorio Maquiritare están dos de los montes más altos del Amazonas: el Duída y el Marahuaca, considerado hasta ahora como el Monte Sagrado de este pueblo.
    Guahibo
    Estos aborígenes que se autodenominan Hiwi, están esparcidos por ambas márgenes del Orinoco, desde el límite norte del Estado Amazonas, hacia el sur muy cerca de San Fernando de Atabapo. Un poco más tierra adentro los encontramos ubicados en el poblado La Coromoto mezclados con criollos, en isla Ratón, y un grupo que desde hace años se desplazó hacia Manapiare, el cual se ha aumentado en los últimos años con gente del mismo Orinoco y también del río Vichada en Colombia, ocupando ya tres comunidades en esa región del Manapiare.
    Una parte de los Hiwi son nómadas y otros sedentarios; los nómadas viven de la recolección, la caza con arco y flecha y la pesca con cestas y redes, anzuelos y barbasco; los asentados en caseríos son agricultores por encontrarse este pueblo dentro de lo que se califica como “área de la yuca”, éste es su principal alimento.
    Entre los insectos con que enriquecen su dieta de proteínas, están las langostas de tierra que son muy abundantes al comienzo del verano y se las comen asadas a la brasa. Uno de sus condimentos famosos es la “catara” con cabezas de bachaco y ají picante, dentro del “yare” o zumo muy hervido de la yuca. Para mitigar el hambre y el cansancio, mascan la corteza cocinada de un bejuco, el capi Banisteria caapi; lo usan solo los hombres y según la cantidad ingerida, les quita el hambre, les produce mareos o da sueño, que “hace ver cosas muy bonitas y a veces muy feas”, dicho por un Guahibo. También usan el “yopo” que absorben como sus vecinos los Piaroa. La fibra de cumare es muy utilizada por ellos para fabricar cuerdas, mecates y chinchorros muy duraderos.
    Este grupo por su cercanía a la creciente capital Puerto Ayacucho, ha sido víctima de la explotación, por ser la mano de obra peor pagada de la ciudad, constituyendo el naciente cinturón de miseria que la está rodeando. Se calcula una población de 11.913 individuos.
    Yanomami
    La gran nación Waica ocupa toda la hoya del Alto Orinoco a partir del río Padamo, las cabeceras del Siapa y estribaciones de la cordillera de la Neblina, la hoya del alto Ventuari y también se extiende por Guayana y Brasil. Esta nación repartida en un inmenso territorio, toma diferentes nombres según la región ocupada: Waicas los del Orinoco, Guaharibos los del Padamo-Continamo, Shamataris en el río Mavaca y parte del Brasil, Shirishiana en el alto Ventuari.
    Son un pueblo numeroso, unos 15.193, según censo de 1992, ubicados en más de 150 comunidades. Cada comunidad vive en un shapono, que es la casa comunitaria donde viven varias familias, éste se hace después de haber abierto un conuco y cuando se tiene la garantía de que se puede asegurar la alimentación, casi siempre se construyen a la orilla de un río o caño. Los Shaponos reciben el nombre de un río, de la montaña, el raudal o de algo que hay en abundancia donde se hace el conuco y luego la vivienda.
    Tiene este admirable pueblo ciertas costumbres que no son comunes a otros grupos, entre otras podemos recordar la de incinerar a sus muertos e ingerir, mezcladas con bananas molidas, en sentida y colectiva ceremonia funeraria, las cenizas de sus muertos, pero sólo la de sus huesos, donde creen que reside una energía vital, un fluido que en esta forma reintegran al grupo familiar.
    Andan completamente desnudos, usando únicamente como adorno, un cinturón tubular los hombres y un pequeño fleco las mujeres; usan arcos y flechas de descomunal tamaño, con las puntas y dardos intercambiables según las necesidades del momento.
    Usan chinchorros de bejucos o lianas de muy rara construcción; no usan bebidas fermentadas, solamente hechas de bananas maduras; chupan un rollo de tabaco preparado con cenizas, que colocan entre el labio inferior y los dientes, no fuman.
    Es usual el afeite o tonsura -coronilla rasurada en la cabeza- estilo capuchino que favorece la exhibición de cicatrices que son muestra de valor y madurez, crea una tierra de nadie para los parásitos y si se quiere es un símbolo de la luna de la cual ellos se sienten hijos.
    Como adorno las mujeres utilizan unos palitos que atraviesan en el tabique nasal y en las comisuras de los labios; sus pinturas corporales son de diseños diferentes a otras tribus.
    Las fiestas y los bailes son de varios días festejando las cosechas del pijiguao o pupuña; carecen de instrumentos musicales excepto el palo zumbador, que zumba como el habalo, una avecilla divina, que tiene funciones míticas, toda su música es vocal.
    Por su idioma se les clasifica lingüisticamente como independientes.
    Generalmente tienen una estatura pequeña, principalmente las mujeres, que apenas alcanzan los 1,50 m; en cuanto a su color son un poco más claros que los componentes de otras tibus, llegándose a decir que son indios blancos.
    No son como sus vecinos Makiritare tan buenos navegantes, pero se les considera hombres de la selva, por la cual se desplazan con toda libertad en sus varias actividades. Para atravesar los ríos usan balsas desechables y tienden puentes de bejucos y palos.
    Se ha observado que mientras varios grupos étnicos del Amazonas disminuyen en población, llegando algunos hasta la desaparición, los admirables Yanomami se conservan como el pueblo aborigen más numeroso del Amazonas.

Universidad Indigena de Venezuela